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Era un "Bienvenido Mr.Aire" a la manera castellana de simbolizar tantas cosas. Por ésto, por respeto, tan sólo hablaremos de los nombres propios de los protagonistas de ésta historia (Historia con MAYÚSCULA debería ser), y tambien hablaremos de nombres propios cuando nos refiramos a los aviones que ayer surcaron el cielo. Ellos son los protagonistas. La fuerza de un hijo del pueblo, hoy teniente coronel en activo, un alcalde, del que no hemos preguntado su adscripción política, ni nos interesa, un jefe del Alto Estado Mayor del Ejército del Aire, y los vecinos, los continuadores de una inquietud aeronáutica, forman los personajes que han compuesto una sinfonía simbólica, sobre el aire, los aviadores y la comarca palentina.
Todo comenzó con un Breguet XIX, que en febrero de 1934 aterrizó en un paraje denominado Valdeostillo, que había sido acondicionado para la toma del aparato de César, hijo del pueblo, que allá por el 1930 decidió surcar los cielos de aquel convulso país. Comenzó sirviendo al Rey, y continuó, junto a su hermano Augusto, sirviendo a la República a partir del año 31. Lo que tenían en común logicamente era su inquietud aeronáutica, cuando los pilotos eran superados por la valentía y el ímpetu, más que por una formación estrictamente técnica.
No debemos olvidar que aquel Breguet guardaba en sus entrañas un motor Hispano de 500 CV. de potencia, que si nos trasladamos a la época en cuestión, nos hace plantearnos si algún monumento de algún tipo, algún reconocimiento merece el ingenio técnico español, que surcó bajo diversas licencias buena parte de los cielos del mundo. Pero eso es otra historia.
Aquel vuelo del 34, pudo ser el pistoletazo se salida de algunas vocaciones que llevaron a que los hijos de aquel pueblo se interesaran por la aviación que en esos momentos y en España, se encontraba tecnicamente hablando en primera línea. Las circunstancias de incorporación a uno u otro lado del frente aéreo, dependió fundamentalmente de dónde habían sido destinados éstos hermanos por sus mandos.
Ambos estaban destinados a encontrar el final de sus días luchando por algo( probablemente los dos lucharan por lo mismo) desde el aire, pero a ambos, seguro que fué así, les unían los vínculos fraternales y su amor por volar. Entonces se volaba, la tecnología de la época, aunque iba puliendo ciertos aspectos, dependía en gran medida del factor "audacia", que seguro acompañó a ambos hijos de Antigüedad hasta el final. EL MONUMENTO
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