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Hemos coincidido y compartido con ellos situaciones difíciles con pasajeros, anécdotas graciosas, horas y horas de vuelo, horas de escalas, horas y días fuera de casa, desayunos, comidas, cenas y tantas, tantas cosas juntos que ahora es muy muy difícil imaginar que se han ido, es muy muy duro. Destacar que cada uno de ellos siempre hablaban de sus familiares, lo felices y orgullosos que se sentían de ellos, de sus hijos, de sus parejas, de sus padres, de sus hermanos y de sus amigos. Eran tripulantes técnicos y auxiliares, una pequeña familia, de las tantas que formamos todos los días, y ésa ese día se unió para siempre; pero sobre todo eran nuestros compañeros, nueve miembros de la gran familia profesional y entrañablemente unida que formamos la plantilla de vuelo de Spanair. Adiós compañeros, mejor dicho hasta siempre, porque estaréis con nosotros cada día en el cielo y toda la vida en nuestros corazones. Con todo nuestro amor y sentimiento a José, Antonio, Francisco Javier, Lourdes, Sonsoles, Sonia, Susana, Raquel y Gabriel. Tus compañeros tripulantes de cabina de Spanair.
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