En un mundo donde, hasta hace poco, el hombre se situaba en la cabeza y la mujer se quedaba siempre en la cola, ellas han empezado a tomar el mando. La profesión de piloto comercial había estado tradicionalmente ostentada por una mayoría de hombres. Ahora, la mujer ha demostrado que puede desarrollar cualquier tarea de responsabilidad tan bien o incluso mejor que los hombres. Tenacidad, valentía, ímpetu y serenidad. Estas son sólo algunas de las características de las mujeres que surcan el aire.
Desde hace varios años, la aviación ha dejado de ser un trabajo exclusivamente masculino. En la última década, uno de los factores de cambio más visible ha sido la progresiva presencia de las pilotos que se han adentrado en una profesión colmada de hombres. Actualmente, en España hay aproximadamente 8.508 pilotos comerciales, de los cuales 292 son mujeres, según los datos facilitados por el Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC). Gran parte de las profesionales se dedican al transporte de pasajeros en compañías aéreas y el resto al transporte de mercancías. Aumento progresivo El incremento en la última década ha sido progresivo puesto que en el 2002 el porcentaje de colegiadas era de un 2,8%, mientras que en la actualidad representan un 3,5% del total de profesionales en activo. En España, para poder ejercer la profesión es necesario la colegiación. En ese sentido, el colegio oficial considera que el incremento de mujeres ha ido "lentamente pero de forma continua". Hoy por hoy, la dificultad que puede tener una mujer a la hora de ascender de categoría es similar a la que pueda sostener cualquier otro profesional, según afirma el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA). Este sindicato explica que los criterios que se deben establecer para obtener el reconocimiento profesional deben ser la cualificación y experiencia. No obstante, el número de mujeres comandantes "todavía es bajo". En materia de sueldos, en España sí cobran lo mismo, tanto las mujeres como los hombres, debido a que todos los copilotos y comandantes ya tienen fijado su sueldo mediante un convenio, según detalla el SEPLA. Desde los comienzos de la historia de la aviación, la profesión de piloto había quedado reservada únicamente a los hombres, debido a que ellos fueron los precursores. Pero en el siglo pasado, y más notablemente en la Segunda Guerra Mundial, cuando los hombres escaseaban a la hora de pilotar avionetas, se reclutaron miles de mujeres, sobre todo en Estados Unidos. Lo cierto es que centenares de ellas murieron y nadie jamás les homenajeó por su valor. Por aquel entonces, la mentalidad de la época consideraba esta profesión como una actividad peligrosa y que sólo podía ser desarrollada por ellos. La opinión pública era muy dura con las pilotos ya que las caracterizaba como emotivas, vanidosas, histéricas, inconstantes y un peligro para sí mismas y para los demás. Las damas del aire no lo tuvieron fácil. A mediados del siglo pasado, eran pocas las mujeres que contaban con el apoyo de sus familiares y amigos, ya que no entendían que una mujer pudiera tomar las riendas de un avión. No obstante, gracias a unas pocas valientes pioneras, como Amelia Earthart, Amy Johnson, Jean Gardner Batten, Elly Beinhorn o María Pepa Colomer, se abrió el difícil camino para que las pilotos de hoy lo tuvieran más fácil. "Mujeres de otro planeta" Así, con el paso de los años, las aviadoras fueron aumentando su presencia en el mundo de la aviación. Sin embargo, no conseguían pasar desapercibidas para nadie ya que iban uniformadas y las miraban como si fuesen "de otro planeta", según testimonios de las más veteranas recogidos por historiadores. El eco callejero siempre había asegurado que los pilotos eran machistas. Sin embargo, ahora las cosas han cambiado. Lo confirma Xisca Noguera, una mallorquina que trabaja como copiloto en una compañía aérea de aviación ejecutiva, que con tan sólo 13 años ya soñaba con poder alcanzar las nubes. Noguera considera que el machismo es cada vez más reducido ya que bajo su criterio se está empezando a producir una normalización, aunque sostiene que las mujeres se enfrentan a varios puntos que dificultan su posición. "El problema no es principalmente la aviación en sí, sino la sociedad que aún ve raro una mujer piloto, y el hecho de que algo sorprenda crea la misma diferencia y dificulta la igualdad", señala. Francisca Perelló es piloto y jefa de escuela de vuelo del Real Aéreo Club de Balears y desde muy pequeña siempre estuvo ligada a la aviación de una u otra forma. Su padre era piloto, además de mecánico de aviones, y siempre animó, tanto a ella como a sus hermanos, a que siguieran sus pasos. Perelló manifiesta que la aviación es una de las profesiones en las que la presencia de la mujeres no ha sido tan significativa como en otros campos profesionales. "La proporción de pilotos varones siempre ha sido muy superior, hecho que provoca que muchos de los compañeros sigan anclados en anticuadas ideas de la superioridad masculina", apunta. Por si fuera poco, el deseo de ser madre no es compatible con ser piloto. Perelló recalca que cualquier empresa siempre ha buscado obtener la mayor cuota posible de beneficio, y las compañías aéreas no son un excepción. "En cualquier convocatoria para optar a un puesto de piloto siempre piden tu intención en cuanto a tener hijos", cuenta. En esa línea, explica que el problema radica en que médicamente a partir del primer mes de embarazo puede ser contraproducente que la embarazada esté sometida a cambios de presión continuos, por lo que en ese caso es una baja garantizada para la empresa.
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