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El problema que nosotros planteamos, o quisimos plantear es la absoluta imposibilidad de sustituir al personal civil por el militar. En primer lugar, porque el número de efectivos militares es aproximadamente la décima parte. Partiendo del hecho reconocido incluso por AENA y el Ministerio de la escasez de controladores civiles, ridículo sería poner en marcha tal iniciativa, máxime cuando la inmensa mayoría de los controladores militares están prestando sus servicios, magníficamente por cierto, en bases militares que tendrán que seguir abiertas. Además, si atendemos a la problemática de los Centros de Control, el problema se agravaría por la inexistencia de personal militar que desarrolle la misma labor que los civiles. En segundo lugar, el periodo de formación necesario para la sustitución del personal civil por el militar se prolongaría en el tiempo durante muchos meses, haciendo inviable la medida, pues adquirir la pericia necesaria no es cosa de unas pocas semanas. La precipitación en acelerar dicha sustitución en Francia en 1973 tuvo las dramáticas consecuencias que todos conocemos. Nada tiene que ver esta reflexión con el hecho de ser militares. Ningún controlador puede sustituir a otro en otra dependencia sin una adecuada formación, y ésta, como sólo los controladores sabemos, debe ser larga. Por otro lado, desconozco la capacitación del personal militar en materia lingüística, por lo cual no quiero entrar en él.
En resumen, la realidad anteriormente descrita llevaría a la conclusión de que sólo unas pocas decenas de controladores militares (siendo optimista) estarían disponibles para sustituir a 1.800 civiles. La solución es tan descabellada como inadmisible. Repito que nunca hemos dudado de la capacidad del controlador militar español, y si así lo habéis percibido, os pido mis más sinceras disculpas en nombre del colectivo al que represento.
Un cordial saludo, Camilo Cela Elizagarate Presidente de USCA"
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