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Se veía venir, ya que el propio presidente dio un paso atrás ese mismo año y pasó de hablar de esta cesión a una «participación decisiva» del Gobierno catalán en el nuevo organismo de gestión del aeropuerto. No era lo mismo, y por eso se activaron todas las alarmas en la política catalana, que ya percibía que esta reivindicación no se iba a cumplir. La puntilla la dio el Estatuto catalán, ya que el PSOE sólo ofreció en la negociación en el Congreso de los Diputados la participación de la Generalitat en el futuro consorcio que gestionará el aeropuerto. Pero no determinó el porcentaje de participación. Comisión de Fomento La incógnita la despejará mañana, tres años después, el ministro de Fomento, José Blanco, en la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados, donde presentará el nuevo modelo aeroportuario. A expensas de lo que el ministro pueda decir a los miembros de la Comisión, ABC ha podido saber que, a día de hoy, el Gobierno no cederá el control de los aeropuertos a las autonomías, sino que sólo les dará entrada en el nuevo organismo de gestión, al igual que a los ayuntamientos y a la iniciativa privada, pero «la mayoría la seguirá teniendo el Estado. Las Comunidades tendrán un porcentaje muy alto y parece lógico que tengan voz y poder de decisión, pero no tendrán la mayoría», según confirma un portavoz de este departamento ministerial. Nuevo frente de conflicto Esta afirmación implica que el Gobierno no cederá a la Generalitat la gestión del aeropuerto de El Prat, por lo que se podría abrir un nuevo frente de conflicto con esta Comunidad. Unas discrepancias que se unen a las que ya se mantienen en torno a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, y que han llevado al presidente Montilla a enviar un escrito a más de doscientas entidades catalanas haciendo una llamada a la insumisión si la sentencia es contraria al Estatuto. Consciente el Gobierno de Zapatero de que no ceder la gestión de El Prat puede ocasionarle más de un quebradero de cabeza, ha ideado una fórmula para intentar satisfacer en parte la reivindicación nacionalista y dar la razón a las palabras del presidente Zapatero, cuando hablaba de «participación decisiva». La solución podría ser, según aseguró a ABC el diputado nacional de Convergencia i Unió, Pere Macías, que las Comunidades autónoma donde se encuentran los grandes aeropuertos, como Cataluña o Madrid, tengan «capacidad de veto para ciertos acuerdos. Esa será la novedad que presente Blanco en la Comisión». Si finalmente es así, los socialistas no podrán contar en el Congreso con los votos de los nacionalistas catalanes para sacar adelante el nuevo modelo de gestión aeroportuaria. Macías lo tiene claro: «Ese modelo es fatal y no tiene futuro si no hay mayorías claras en el organismo gestor. Lo que nosotros queremos es que la Generalitat y las instituciones catalanas sean mayoritarias y determinantes». En este sentido, recuerda que el Parlamento catalán aprobó el 15 de abril de 2009 una moción de CiU, pactada con el tripartito, lo que incluye al PSC, para que las instituciones catalanas sean determinantes en la gestión de El Prat. AENA se divide Pero desde Fomento se mantienen firmes en su decisión de no ceder la mayoría de la gestión, a expensas de que pueda haber un cambio de última hora. Las fuentes consultadas indican que esta mayoría no se perderá porque no se quiere cometer el error que, a su juicio, se cometió con la cesión de los puertos a las Autonomías: «No ha sido operativo que las Comunidades tengan el control de los puertos, ya que cuando hay algún problema, todos miran al Estado. Si van a terminar mirando al Estado, éste tiene que tener un poder determinante. El PSOE no apoyó la cesión de los puertos, ya que se le privó al Estado del control de zonas importantísimas». Al margen de este espinoso asunto, según el modelo que presentará Blanco AENA se divide en dos organismos, uno para la navegación, bajo su control, y otro para la gestión de aeropuertos, en el que entrarán comunidades, ayuntamientos e iniciativa privada. Algunos aeródromos, según su tamaño, tendrán organismos propios.
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