Este acuerdo contempla un esfuerzo impagable por parte de la plantilla de pilotos y supondrá, entre otros sacrificios, una reducción de plantilla del 23%, junto con una importante rebaja salarial de un 25% de media y un aumento de la productividad, con la consiguiente reducción del tiempo libre de los trabajadores. Asimismo, la dirección de Spanair cede el 5% de la propiedad de la aerolínea al colectivo de pilotos. SEPLA insiste en que, en todo momento, ha luchado para que los efectos de la regulación llevada a cabo por los nuevos propietarios de Spanair afectase en la menor medida posible a los puestos de trabajo del colectivo de pilotos y considera que, desgraciadamente, el acuerdo refrendado en las urnas por la mayoría de ellos supone la única fórmula posible para una compañía que atraviesa un momento histórico crucial para su futuro.
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