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Sin embargo derribar a un piloto civil es mucho más fácil y menos arriesgado, sobre todo para el enemigo al que se enfrenta que suele estar dentro de su propia casa, su empresa. La capacitación profesional pasa por realizar los cursos de refresco correspondientes y las sesiones de simulador en las que realizar maniobras y emergencias que en el transcurso de los vuelos normales nunca tienes ocasión de practicar. El objetivo de un entrenamiento en simulador es revisar y analizar cualquier tipo de situación que se pudiera presentar y sobre todo aprender a resolverlas sin cometer errores tanto en la forma de interpretarlas, como en la de afrontarlas. Aún con todo y con eso, siempre acabas recibiendo un pequeño baño de humildad, porque cualquiera que lo haya experimentado sabe que en cada sesión que realiza se da cuenta de la cantidad de matices y/o de errores que ha cometido el más pintado. Un piloto que sale completamente satisfecho de un simulador, o es un optimista nato, o sencillamente pasaba por allí con intención de acabar con el "suplicio" de una forma rápida e indolora. Cualquier otro siempre se llevará un regusto amargo y muchas reflexiones sobre lo que debe corregir y mejorar de sus conocimientos y pericia. En un simulador es muy fácil derribar a cualquier piloto. Basta con no dejarle un pequeño resquicio para actuar, de manera continuada y conseguir que el avión llegue a ser un pedrusco en el que la cabina parece un árbol de navidad lleno de luces de colores. Al final te mandan al suelo y el instructor se queda tan "a gustito" habiendo hecho una muesca más en el fuselaje de su simulador. Cuando un instructor de simulador actúa así es porque no sabe lo que es la instrucción, o porque las instrucciones recibidas consisten precisamente en derribar y demostrar la incapacidad profesional de una víctima de acoso laboral. Este podría ser el primer paso (lamentablement ahora ya lo es) para despedir a un piloto de una determinada compañía: No Apto y comienzan a abrirle la puerta de salida... Pero a veces con eso sólo no basta, hay que actuar de manera más sutil e igualmente efectiva: tocarle la fibra sensible. Se comienza con la programación, se te aleja del entorno, se te programan los peores vuelos y a los peores horarios, los que menos horas de vuelo suman (y por tanto menos rentables), se te alternan los días libres intercalados de uno en uno, se te insinúa que estás en el ojo del huracán, se te intenta desacreditar a base de mentiras, y un largo etcétera que me callo para no dar ideas a los mafiosos que gestionan determinados puestos de "responsabilidad" en aviación. Hoy viene todo esto a cuento de un mobbing laboral flagrante, de libro, que ha denunciado un piloto de Spanair. ¿Cómo estará para llegar a denunciarlo?. Lo tiene tan claro que ya sabe lo que le espera: el finiquito, y una "mosca cojonera" menos. ¡pobre hombre!. Pero lo más llamativo del caso es que fué Director de Operaciones en la compañía. En general este puesto suele estar destinado a aquellos cuya supuesta lealtad hacia la empresa está más que garantizada. Su cometido no es fácil, ya que tienen que responder ante la empresa y convencer a los compañeros de determinadas situaciones que sólo les provocan quebraderos de cabeza. Normalmente son motivo de críticas por parte de todos y muy pocos de ellos acaban con los mismos amigos con los que iniciaron su mandato. ¡Cosas de los mandos intermedios!. A este señor de Spanair ya lo han derribado, y sin un disparo, así que le deseo una feliz estancia en el INEM. Por ahora no hay mucho donde buscar, y menos para un piloto que denuncia a su compañía. Pronto experimentará lo que es un "informe confidencial" sobre su persona y verá cómo se le cierran muchas puertas que creía podrían abrirse a un buen profesional. En fin, que aquí tiene su casa abierta, aunque el salario que ofrezco consiste en COMPRENSION.
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