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Así se puso de manifiesto hoy durante una audiencia del Consejo de Seguridad en el Transporte de EE.UU., celebrada en Washington para determinar las causas del accidente, y en la que fueron muy criticadas las prácticas laborales de la aerolínea afectada, Colgan. El presidente del Consejo, Mark Rosenker, afirmó que la compañía "hacía la vista gorda" sobre las largas distancias que sus pilotos debían recorrer para llegar a su puesto de trabajo. Entre otras cosas, la audiencia encontró que la copiloto, Rebecca Shaw, de 24 años, recibía como piloto novata una paga anual de apenas 16.000 dólares y residía en Seattle, en el otro extremo del país. Antes de comenzar la ruta de Nueva York a Búfalo, al parecer había debido pasar la noche en blanco volando para llegar a su puesto de trabajo. "Cuando uno suma las pautas de desplazamiento al trabajo, el nivel de los sueldos, el uso de las salas de tripulación para dormir aunque eso estuviera prohibido, creo que tenemos una receta para que ocurra un accidente", declaró el miembro del Consejo Kathryn Higgins. En la grabación de las conversaciones en la cabina durante el vuelo es posible escuchar los bostezos de Shaw y el piloto, Marvin Renslow. El vicepresidente para Seguridad de Colgan, Daniel Morgan, aseguró que la línea aérea respeta estrictamente las normas sobre las horas que puede trabajar un piloto, pero subrayó que no puede controlar lo que hacen sus empleados en sus horas de descanso. El avión se estrelló el 12 de febrero contra una vivienda en las afueras de Búfalo después de que se acumulara hielo en las alas y los pilotos, al parecer, respondieran al problema de forma inadecuada.
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